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03/06/2005
Bienvenido al circo mundial, dicen los payasos de mi tiempo libre. Se abre el telón de cristales inyectados de colores, busco el asiento que siempre deja libre la soledad para mi y me dispongo a ver el espectáculo de sentimientos y sueños vestidos de palabras lejanas. Infinidad de gustos se remezclan en el paladar de mi entendimiento... amargo, dulce, insípido... miles de texturas hallo en los textos de desconocidos cocineros de la inspiración, viajes clandestinos escondidos tras humos y tragos de licores. Aromas suaves, volátiles, fuertes, cargados de la fuerza del que sabe lo que dice. Después de tal atracón lo mejor es echar un vistazo a mi mundo con las gafas de Morfeo.
05/06/2005
 Voy dando bastonazos de ciego al suelo de la soledad para ver si tropiezo con alguien que me vea. Dejo escapar mariposas prisioneras de mi cabeza, cerezas tan rojas como las cajas de mis deseos, a punto de inciendiarse. Rastreo el horizonte con la luz del faro de la esperanza, pero tan solo abarco llanuras y mares en calma sin almas acércandose a mi playa. Soy el patito negro, la sombra de un objeto que nunca sale de su pequeña y polvorienta alcoba, un becario del silencio, licenciado en sufrimiento en vano, en tiempo perdido al lado de los sueños incumplidos. Un limón seco al que no le quedan amargas lágrimas que derramar.
06/06/2005
Los pétalos de mis dulces recuerdos van cayendo y se posan sobre la laguna del olvido, flotando un instante antes de hundirse. El caparazón que me envolvía empieza a resquebrajarse a base de golpes de desamor, me quedo desnudo ante un mundo que tan solo me regala sueños aprisionados en ellos mismos. Mudando la piel como las serpientes, metamorfosis emocional hacia el acantilado de la soledad, buscando una cuerda para poder bajar. Susurros ahogados en silencio, brisa de alta mar escociendo en las heridas, cicatrizándolas hasta dejar un mapa de todo el dolor que pude soportar. Hoy me he dejado la piel en el diván del pasado, vuelvo a empezar, zapatos nuevos en los pies para seguir el viaje.
12/06/2005
 Hoy me quedo en casa, lo de fuera no me interesa. Hay demasiada tormenta ahí fuera y tengo el paraguas del alma demasiado agujereado, demasiadas lágrimas de cielo para mis zapatos nuevos. Tengo ganas de estar contigo pero no me apetece salir a buscarte, ni confesarte que cuanto más tiempo te alejas de mi más se acerca esa señorita llamada Lujuria. Tengo apetito pero mis huesos no se mueven para coger la manzana del pecado que tengo al lado. La serpiente del paraíso se desespera ante mi pereza mientras me voy tomando una cerveza de sueños. Hilo la camiseta de mi próxima fiesta, una isla con sabor a cerezas que espero comerme entera.
18/06/2005
Monto sueños sobre otros, montañas de hazañas aprisionadas en mi interior. Palabras enterradas bajo el suelo de la noche, reproches que me hago a mi mismo cada vez que dejo escapar una oportunidad. Castillos de papel que se hunden con los golpes de viento de mi indecisión, deseos atracándome a mano armada, adentrándose en mi como simfonías de sirenas disimulando sus anhelos. Caminos bifurcados por la distorsión sensorial de mis noches perrunas, callejones sin salida que me hacen perder todo el tiempo que quiero estar a tu lado. Avanzo subido en las olas de mis sueños sin saber a donde iré a parar, me dejo llevar por el destino y bebo del vino que esta noche has dejado en la copa de mis sentimientos. Me embriago y cierro los ojos esperando encontrarte cuando despierte.
19/06/2005
Me cierro como la puerta de un cielo sin ángeles, sin nubes acariciando el sol de mis instantes. Balanceo mi cuerpo entre las cuerdas que estrellan esta canción contra mis instintos, supero los muros que se alzaron entre nosotros y me cuelo en tu jardín para robarte alguna que otra flor, pétalos de sudor de la rosa del placer. Me despojo de trapos viejos y me meto de cabeza en la boca del lobo, entre las paredes de fantasías revoloteando por mi pensamiento, deslizándose hasta mis manos. Abro la ventana de tu felicidad para que corra el viento, para que nos lleven las voces del mar hasta ése paraíso que nadie ha sabido encontrar.
25/06/2005
Tengo el corazón doblado, arrugado y escondido en el fondo de mi armario, perdido bajo el polvo del desamor más espeso. Ya no me inmuto cuando me pinchan con las agujas del raudo reloj de Cupido, mi tiempo esta olvidado en el fondo del mar de mis lamentos, tormentas de lágrimas condensadas en un solo segundo. Miro al cielo rompiéndome el cuello, enfermo de algo que no cura ni la esperanza ni la ilusión más blanca, soy un cheque falso metido en los bolsillos de la tristeza, un vaso de vino derramado en el suelo de la soledad. Le pregunto a Morfeo si algún dia me devolverá el juguete que le presté, pero la respuesta la secuestra el silencio y me quedo envuelto de oscuridad.
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