Blogia

Ninfas

Vísteme

Hoy no puedo verte, no nos rozaremos la piel como quien no quiere, no podremos desatar nuestros deseos con miradas ni dejar volar palabras entre nubes de sonrisas y complicidad. Me siento desnudo en este invierno que es el tiempo que paso sin ti, tiempo pegajoso que se engancha a las paredes de mi pensamiento. Secuéstrame de este hastío, de este negro amanecer que me cierra los ojos cuando despierto y no te encuentro.

Ganas de ti

Hace cuatro días que no te veo pero parece una eternidad, como si el eco de tu voz se perdiera en el acantilado del tiempo y no volviera más a mi. Necesito ponerme de ti, abrir las puertas de tu mirada y pasear con trajes de sinceridad por tu pensamiento, dibujar esos labios cercanos abrazando a los míos, recobrar el aliento tras envolverme tu aroma y dejar que los dedos de mi imaginación desenreden los nudos de tu piel. Dejarme llevar subido sobre los caballos del deseo, una tormenta de vibrantes sensaciones sincronizándose en nuestro interior. La próxima vez que te despidas de mi, dáme cuatro besos más, que los guardaré en la despensa de mis ganas de ti.

¿Quieres venir conmigo?

Me hundo en el barro de la noche mientras la luna se esconde tras un muro de hormigón para que no la pueda ver. Afilo la mirada para desgarrar toda esta oscuridad que me rodea, para intentar encontrarte tras todos estos velos negros ni que sea tan solo un momento. Me arrepiento de no pisar con firmeza el suelo de mis deseos. También de no atreverme a abrir las ventanas de tu pensamiento y cada vez que lo pienso el silencio se vuelve en atronador martilleo retumbando en mi mente. Doy media vuelta en el camino de los temores, vuelvo a casa, y por el camino, pasaré a buscarte.

Lo noto

Se abre la brecha de la esperanza a golpes de deseo, se deslizan tus últimos besos por la piel de mis recuerdos y logro hablar con ellos para intentar desvelar lo que aún no te atreves a decirme. Paso a paso, golpe a golpe, vamos ganando nuestra batalla, un tira y afloja intentando no tensar demasiado la cuerda que nos une. Tu presencia me sabe a poco cuando se desvanece, cuando te vas aunque sepa que tan solo sea por un instante. Siempre quiero más de ti, sediento como una víctima del abrasador calor del desierto de tu cuerpo.

Te lo digo

Navego sin rumbo por mi universo infinito de un metro cuadrado. Escucho silvidos tan cercanos como ensordecedores, pero no son para mí. Las paredes de mi consciencia estan empapeladas de ruido, y debajo la pared desnuda del pensamiento, que tan solo tiene espacio para tu nombre. Me juego a los chinos si debo decirtelo, pero siempre pierdo contra mis temores, siempre se ahogan mis palabras antes de llegar a la orilla de la desnudez sentimental. Espérame un segundo más, que ni el tiempo puede correr tanto como el deseo de tenerte conmigo.

Remordimiento

Hoy te he vuelto a encontrar entre las tinieblas de la noche, entre los ruidos ensordecedores de la distorsión alcoholica. No he atisbado ni una sola de tus palabras, ni una sola mirada con ese sabor de deseo que tan lejos queda en mi memoria. Nos tuvimos que subir a la noria pero nos quedamos en tierra, a ras de suelo, resignando nuestro destino a la rutina y los malos vicios. Reincidentes estallando de remordimiento, esos son mis sentimientos carcomiéndome el pensamiento. Si hiciera contigo todo lo que imagino posiblemente ahora estaría contigo, y no te dejaría ir ni un solo minuto más vagabundeando por este mundo lleno de soledad. Mis palabras son el aire que se pierde en una flauta que no suena, abortos de romance cayendo en barrena, perdiéndose en el pozo de los deseos sin cumplir. Ojalá algún dia te tenga y pueda olvidar estas palabras, estas manchas de formas caprichosas que tan solo hablan de tí.

Un paso adelante

Otra vez tus colores se mostraron ante mí, como un arco-iris que tan solo aparece después de la lluvia. Tuvo que llover demasiados días para volver a verte colgada en el cielo de mi mirada, pero mis recuerdos te mantenían congelada en mi pensamiento mientras el mundo y el tiempo pasaban ante mí. He vuelto a ver enrojecer unas mejillas que quiero envolver de besos, de caricias dulces como caramelos. He vuelto a probar las mieles de nuestros largos silencios, las miradas robadas dentro de bolsas de deseo. He podido oler tus sentimientos y me arde algo dentro cada vez que me enfrento a tí. Intento descordarme mis zapatos de plomo, pero de momento no puedo, mientras tanto nos tendremos que ir acercando con la brisa dulce de lejanos besos.

Nuestro Mayo

Ecuador de primavera, mayo embriagador con rayos que me ciegan, como cada una de tus sonrisas, como cada una de tus miradas secuestradas por mis ojos. Sabor de cerveza fría en tus labios, sed de besos que queman en los míos, formas que se esconden tras tu ropa y que no puedo más que imaginar mientras aguardamos que se rompa el silencio con alguna palabra aunque no necesitemos hablar. Sentimientos escondidos tras las cortinas de la prudencia, voy con mi corazón a cuarenta por la autopista del amor sabiendo que voy demasiado despacio como para alcanzarte a tiempo. La próxima vez te subiré al tren de mis sueños para que puedas mirar a través de sus cristales, para que puedas ver el mundo que yo veo contigo.

Hablando cuando no estás

Rebozándome en la rutina enlatada en ruidos de molinos de acero pasa tu rostro por la mirada del recuerdo, por los sentidos del pensamiento. Tu nombre es una pinzelada llena de color en el cuadro de mi vida, un paisaje perdido en el cuál me pierdo aunque no esté solo. Aún no sé si me has desenmascarado o sigo siendo un grano más en este desierto de arena que es la gente. Contengo palabras que intentan librarse de su prisión para llegar hasta tí, porque tengo miedo de perderte antes de llegar a tenerte. Se desatan los nudos de la sonrisa cuando estoy contigo, le crecen alas al reloj y el tiempo pasa volando a tu lado, y cada segundo que pasa más deseo frotar la lámpara del genio para perdirle que estés junto a mí cuando estás lejos.

Feliz

Hoy he madrugado más que el sol, las sombras de tus formas aún se contonean en la arena, en ésa playa en la que nos encontramos ayer. Me duelen los ojos y mi cabeza esta aún en mis pies. Oigo el susurro del mar diciendome tu nombre y me quedo dormido con los ojos abiertos, soñando caminos que aún tengo que caminar. El tiempo pasa como el viento pasional de primavera cuando estas cerca, cuando tu voz da forma a palabras que son caricias vestidas de seda para mí. Aguardo un momento en silencio, ése dulce silencio a tu lado, ése silencio donde sin abrir la boca estamos hablando. Buenos días, flor de Afrodita.

Encuentro

Me pongo el pijama de los sueños, recuerdos envueltos para regalo, abro el cajón con tu nombre, lleno de colores y aromas que flotan por entre mis sentidos. Aguardo paciente que llegue mi turno en tu consulta para que me recetes un poquito de amor; tan sólo con una mirada remojada en la miel de tus ojos bastaría para saciar mi sed. Dibujo con tiza tu nombre en las paredes del deseo esperando que el tiempo no lo borre nunca con su lluvia.

Oscuridad

Oscuridad

Desciendo de los cielos para adentrarme en el desierto, lobo aullador buscando respuesta. Rosas de papel creciendo en la aridez, al calor de un asfixiante fuego colgado con chinchetas en el aire. Se masca la tragedia, pinzelada de Shakespeare en cada recuerdo de mi mirada, soledad y angústia son mis abanderadas removiéndose en su lecho de piedra y mármol. Cazando mariposas de caricias milagrosas me hundo en un pozo sin fondo ni techo, un agujero tan negro como los ojos que antaño me sostuvieron. ¿Por que me rodeas, mísera oscuridad?

Bostezos del sol

Bostezos del sol

Bosteza el sol cuando me ve salir por la puerta de los sueños. Hundo el rostro en humedad intentando limpiar las manchas del pasado, abro los ojos y sigo andando. Me enredo en la espiral de la rutina, en la montaña rusa de una vida montado en un vagón a punto de descarrilar. Paso el día envuelto en plásticos de colores, entre ruidos ensordecedores que no son más que voces de gigantes de metal. Llega el ocaso, la luz defallece hasta la orilla del horizonte y las olas del sol acaban muriendo a mis pies.. Buenas noches.

Buscando la primavera

Buscando la primavera

Dejamos atrás un invierno austero para desenmascarar una primavera llena de sorpresas, de estrellas nuevas a las que poder poner un nombre tan bonito como ellas. Mojan los pétalos de las flores de tus ojos el rocío del alba, te los seco un poco con los dedos y veo en tu jardín un cajón lleno de secretos con los que poder jugar entre las manos de mis deseos. Abro los ojos y me doy cuenta de que todo ha sido un sueño, una realidad que puede estar a la vuelta de la esquina. Mientras tanto, te seguiré buscando.

Pastillas de freno

Pastillas de freno

Pastillas de freno, a toda pastilla, salpicaderos, comienza mi pesadilla! Muy pocos ceros en mi nómina ilegal! Yo como firmo un contrato no puedo parar, parar! Sí, amigos, a partir de ahora no podré parar, parar, parar... Por fin abandono el tren de los estudios y me subo a la noria del mundo laboral. Espero no marearme, por si acaso llevo una cajetilla de Biodramina en los bolsillos y una aspirina pa los dolores de cabeza. Ya tengo una segunda casa, aunque sea en forma de fábrica. Una planta de reciclaje de botellas de plástico. Cuando pienso en el montón de botellas que he vacíado de líquido en mi vida empiezo a temer que no voy a aburrirme ni un segundo. Dentro de cuatro días ya me ves hablando con mis amigas Viladrau, Fontvella & Co. Hay gente que habla con el perro, con el gato, con su pene, con sus zapatos... Yo a partir de ahora hablaré con las botellas. Ya tengo el título de la película... "El hombre que susurraba a las botellas" de aquí a Hollywood. Voy a llamar a mi amigo Woody (no, no es el de los bollos con petitas de chocolate...) a ver si me hecha una mano con la dirección. De lunes a viernes seré un hombre nuevo. Un minuto de silencio en memoria de ése personaje que se quedaba las tardes en casa tirado. El martes empieza el trabajo. Manos a la obra y música a las orejas.

Ingrid

Ingrid

Sonríe el pensamiento cuando descorre las cortinas de tus recuerdos. Sana melancolía convertida en un zumo de piña que no puedo dejar de tomar. Días pasados embadurnados con pintura de complicidad y cariño en tus miradas y en tus labios, ésos que siempre estuvieron tan cerca y a la vez tan lejanos, paradigma del amor platònico, princesa de ninfas y sueños con aroma de anhelos. Secretos envueltos en papel de plata tirados al cubo del silencio, miradas furtivas robándote un poco de tí. Luz de sinceridad a flor de piel, ternura docil vía oral y una ilusión renovada que nunca conseguiré pagarte. Paraguas fiel en las tormentas, dulce caramelo en primavera, sonrisa eterna en el tiempo, tanto como tu nombre en mi pecho.

Descalzo

Descalzo

Me calzo los zapatos de los temores para seguir andando sobre brasas afiladas. Gira la ruleta, apuesto al rojo pero me quedo en blanco y lo pierdo todo con el negro. Pájaros en mi cabeza, zumbidos de abejas que ya no dan néctar, sombras oscuras que cubren las cumbres de mis convicciones. Estoy perdido entre el todo y la nada, el alma mutilada con espadas de rencor. Quiero descoser mi pasado pero no se donde lo he dejado, me enojo conmigo mismo y me digo que a partir de ahora andaré descalzo.

No apagues la luz

No apagues la luz

Repican las campanas al pico de la media noche, son las doce. La cenicienta de mi consciencia se va a dormir y deja abierta la luz de la melancolía alumbrando recuerdos medio agazapados entre el tiempo. Un viaje de pirados, odisea inflanqueable para la mayoría de humanos, un paseo rutinario para un alma violeta volando raso. Velando la luna llena con su vestido de estrellas me descubrió su presencia al empezar a caminar en la oscuridad. Un repentino ajetreo de miradas balanceantes como vagones de tren a punto de descarrilar fue la antesala del placer más imprevisto que he podido tener. Unos ojos grandes y oscuros como zafiros reluciendo de ilusión, unos labios pintados de sonrisa y ése aire bohemio que yo mismo respiro desde hace tiempo. Palabras pasando por el colador de la timidez, miradas enjuagadas en deseos mojados de platonismo y un beso de hasta luego que no logro quitarme de mi mejilla ni con el tiempo. No apagues la luz, melancolía.

La Ragazza

La Ragazza

Dejo la ventana entreabierta mientras me dejo llevar por el arroyo del silencio, segundos abajo. De pronto entra una corriente cálida y densa. Me pierdo en terrenos transalpinos, recorriendo una ruta impoluta de seriedad, llena de pedregoso deseo. Sueños a la carbonara, besos a la boloñesa que deben saber a fresa, destellos de intenciones tan ambiguas como precipitadas. Una cita a ciegas a oscuras y con las manos atadas. Se revuelve en su cama mi ansiedad mientras la tapo con las mantas de la esperanza esperando que los susurros de la bella ragazza no se los lleve el viento.

Lascivia esquiva

Lascivia esquiva

Se masca la lascivia en el poco aire puro que sobrevive al humo de tu sucio vicio. Desde que he entrado por la puerta de esta cueva luminosa he notado el calor de tus brazos a mi lado, la presencia de todos tus encantos intentando encantarme como una serpiente con lengua de caramelo. No me tientes con tu brisa que estoy ahogado en calor, no me digas con los ojitos encendidos que esta noche no hay uno sin dos, que mi templanza rompe la balanza del placer deseoso, deseo placentero que acaba en tu regazo yaciendo. No hay marcha atrás ni vuelta de reconocimiento, mis dedos corren por tu cuerpo hasta que la extenuación saque su bandera. ¿Por qué te vas después de dejar al rojo vivo mi semáforo? Ahora estoy aquí parado sin saber donde mirar, perdido en un torrente de ruidos y luces, entre cortinas de piel envueltas de tela que se deslizan por la sala. Me quedo con tu nombre entre las manos y el deseo en la punta de los dedos.