Ninfas |
Este es mi mundo de ninfas, las gotas exprimidas de ése amor recién cogido del árbol de los sentimientos. |
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S’aixeca el pols que cobria vells records, s’obren els pétals d’una flor plena de nèctar, d’aromes mig oblidats que ens inunden els pulmons un altre cop. Descobrim petits tresors oberts amb la clau de la paraula clau, de l’imatge de l’instant on el batec s’accelerava, on l’espurna de la felicitat prenia foc a la soletat i omplia l’horitzó d’il·lusions i somnis per començar. Torna la melodia d’aquelles cançons que sempre han estat esperant ser retrobades, el somrís de l’innocència i l’esperança, i comença un nou dia al costat de tot allò que ara ha tornat. Se baja el telón de la noche frente al teatro de arena a nuestros pies, mientras el ténue brillo lunar se refleja sobre las pantallas de nuestra piel desnuda. La blanca espuma se acerca y se aleja susurrando secretos y deseos extraviados en alta mar, escuchando los nuestros para llevárselos y guardarlos en sus entrañas. Los pinceles de mis dedos pintan de placer el lienzo de tu piel y mis labios buscan la húmeda complicidad del tesoro de tus besos hasta poder abrir el cofre de tus sentimientos, hasta desatarnos y poder lanzarnos al vacío a ese pozo cálido de pasión para ahogarnos en él. En las entrañas de mis adentros se libran batallas entre nuestras miradas oteando el fuego que encendió el roce de nuestra piel. El sabor de la guerra entre nuestros labios que libera el caldo de la pasión color rojo toscano, vino de deseos que me embriaga de ti. Noto en mis manos el frío acero blandido con la furia del que ansía conseguir sus sueños, librándose de todo lo que se cruce en su camino, paso a paso tras su tesoro más preciado. No pararé hasta saborear la victoria hasta el fin de los días de este espartano, hasta que mi princesa repose conmigo en el hogar del héroe, de la heroicidad de conseguir tal hazaña. Me armo con mi valor más afilado para enfrentarme a todos los retos que entraña esa jungla en la que me adentro. Me calzo mis botas de fe y lleno mi mochila con todo lo que me vas dando día a día. Sin tener un rumbo fijo, sin saber donde terminaremos, avanzamos firmes hacia un destino, por un camino tan ineludible como la primera luz del alba cada mañana. Voy dibujando el mapa del tesoro que espero encontrar al final, aunque realmente sepa que la autentica recompensa es todo el camino recorrido juntos, todos los momentos vividos y compartidos. Montando la tienda de campaña en un claro para pasar las frías noches un poco resguardados, buscando ese rescoldo de calor donde encender nuestra hoguera para poder encendernos. Y llegar al fin a la orilla de ese mar que es el principio y el fin de toda un vida. Siento el aliento de la impaciencia en mi pensamiento, el goteo de la curiosidad inunda la calle del secreto y el reloj va burlándose de mí con su lento devenir. No sé dónde me llevara tu imaginación esta vez, pero estoy seguro que será un lugar digno de compartirlo, porque aunque viviera con los ojos vendados me cogería de tu mano y sabría en todo momento que me llevas por el buen camino, a un lugar cálido y tranquilo donde alcanzar nuestros deseos. Largas travesías por desiertos, buscando la fuente de mis sonrisas. Largas noches frías abrigado con el manto de la soledad, esperando el momento en que vuelva a brillar el sol de tu mirada a mi lado. Cada vez queda menos para poder hacernos a la mar de nuestros sueños, de compartir ese pequeño tesoro que es cada segundo pegado a ti. Quiero desafiar a la rutina día tras día para plantar nuestra bandera en la cima de la felicidad. Eres ésa primera gota de rocío que se desliza por mis pensamientos nada más nacer un nuevo día. Eres el susurro del mar de mis sueños, la suave brisa acariciando y avivando mi piel, mi fuego. Eres el sustento de mi existencia, la necesidad de tu presencia no se diluye con el paso del tiempo, adicto a tus besos sigo despierto cazando en los valles de tus labios. Tengo ganas de que nos atemos los cordones y vayamos juntos andando por la ruta de la felicidad que emprendí el día que te conocí. Silenciado por la ruidosa rutina, mi voz busca el camino por donde seguir avanzando hacia su único destino. Las grises nubes empiezan a desvanecerse con los primeros hilos de luz, calienta mi piel ése calor penetrante que desprende tu mirada bajo el cielo de nuestra intimidad. Mis dedos dibujan carícias por tu pelo mientras se funden nuestros cuerpos en un fuego que nunca cede. La felicidad recorre mis labios sabiendo que estás a mi lado. La noche me viste de sueños del color de tus ojos, me arropan los lienzos de tus dedos abrazándome, inyectándome ese calorcito de la estufita que quema en tu pecho. Despierto buscándote a mi vera y siento tu presencia, tu aroma, la fragancia del perfume que me embriagó desde la primera vez que me invadió. Aunque tu piel esté lejos en estos momentos, mis manos recuerdan cada uno de los rincones de tu suave paisaje como si los estuviera recorriendo en ese mismo instante. Aún así cada vez se acrecenta el deseo de volver a darte la bienvenida a mi lado, de volver a robar de tus labios el sabor de la felicidad. |
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